Gran preocupación hay en Cundinamarca, particularmente en el municipio de Cogua, por la próxima adjudicación del título minero LIJ 151, el cual abre una importante zona colindante con el río Neusa a la explotación de arcilla y gravilla, lo cual afectará de manera grave la flora, la fauna y el medio ambiente de la región. El río Neusa es un importante afluente del río Bogotá.
El titular del derecho de explotación minera sería la Sociedad Triar y Colombiana de Agregados. El título representa seis sitios de excavación que son adyacentes al río Neusa. La adjudicación de este título iría en contra de la sentencia emanada del Consejo de Estado que ordena descontaminar perentoriamente al río Bogotá en toda su cuenca.
“Hacemos una solicitud muy respetuosa a la CAR para que se analice y se reconsidere la petición de los coguanos sobre la expedición de esa licencia ambiental para ese proyecto minero. Cogua ya ha dado la cuota minera necesaria para el desarrollo del departamento. Ahora la vocación de este municipio es agrícola y ecoturística”, afirma la alcaldesa del municipio, Flor María Murcia.

Según Ismael Ortiz, miembro de Pacto Ciudadano de Cogua, el título afectaría negativamente a la localidad. Sobre la sociedad que sería la adjudicataria dice que “se trata una empresa que quiere trabajar al lado del río. Van a utilizar algunas máquinas en el lugar y, si no estoy mal, quieren extraer como 200.000 metros cúbicos de grava. Con ese proceso la empresa gana, pero el municipio pierde”.
El daño producido no sería solo para los habitantes de las riberas del río Neusa. Los residuos y material sobrante que queden de la explotación minera podrían llegar al río Bogotá, lo cual podría afectar su cuenca entre la capital y Girardot, unos 180 kilómetros de su caudal.